miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Qué puedo tomarme, si lo que me duele es el alma?





El dolor puede aparecer de muchas maneras, una punzada, una leve molestia... Dolor sin más, el dolor con el que convivimos a diario. Nos guste o no, nos acompaña toda nuestra vida, en todas las décadas que vamos atravesando, pero como, todo va evolucionando con los años y se hace más complicado con el tiempo.
Quizás sea un tema difícil de hablar, pero todo el mundo lo siente, en más o menos medida. No es nada malo admitir que el dolor nos deja hechos polvo, y tampoco es malo admitir que nosotros mismos somos a veces, a sabiendas o no, los culpables del dolor de alguien.
Hablo del dolor del alma, del dolor por dentro, entonces: ¿Qué puedes tomarte cuando lo que te duele es el alma?
Pues lamentablemente no he encontrado respuesta a esta pregunta después de tanto tiempo pensando en ella… Lo único que puedes hacer es aguantarlo. Esperar a que se calme y a que la herida que lo causa cicatrice y el dolor se vaya poco a poco.  No es fácil, pero hay que seguir viviendo. Aunque en el fondo siempre te queda el recuerdo de ese sentimiento…
Cuando eres pequeño también se siente dolor, lo que pasa es que era más fácil aliviarlo, bastaba con contárselo a tu madre, porque normalmente ella hacia que el dolor se hiciera más pequeño. Normalmente ese dolor lo causaba algún enfado con tu mejor amiga de la semana, o porque se te había roto la bici…lo peor que me paso por aquella época, es que con 10 años me cambie de ciudad, y creo que me costó un montón volver a encontrar a gente con la que me sintiera totalmente a gusto (unos 7 años, hasta que llegue a COU prácticamente…)
Llega un momento en el que aparece el dolor por no poder conseguir lo que quieres. Por aquella época empieza también el tema sentimental…que os voy a contar…el chico del que estas enamorada se enamora de otra…os puedo asegurar que ese dolor aún lo recuerdo como si hubieran pasado 10 días y han pasado unos 15 años…
Luego conforme te vas haciendo más mayor la cosa empieza a complicarse, porque las relaciones se vuelven más complejas, y el dolor también. Crees que nadie puede entenderte, y es inmensamente complejo intentar que alguien entienda tu dolor, si no entiende la importancia que tiene aquello que lo provoca para ti.
Las relaciones personales, la familia, las parejas, los amigos es lo que nos provocan mayor satisfacción en la vida, y por extrapolación, aquello que nos puede causar más dolor…cualquier traición o decepción en este campo, puede causarnos un dolor enorme. Normalmente como todo en la vida, cuanto más te implicas, más puede dolerte algo. 
Pero sin duda, el peor dolor que puedes sentir, ese que no podemos ignorar, un dolor tan enorme que borra todo lo demás, es saber que has hecho mucho daño a alguien a quien quieres.  Hagas lo que hagas solo puedes pensar en cuánto daño has hecho. A mí me duele más, hacer daño, a que me hagan daño. Es muy difícil perdonarse a uno mismo el haber hecho daño a alguien importante, o por lo menos, para mí lo es. Pero como incluso lo peor que  puedes imaginarte, no es tan malo cuando ocurre, te pase lo que te pase y hagas lo que hagas, puedes, anestesiarlo, aguantarlo, aceptarlo, ignorarlo… pero sin duda la mejor manera de enfrentarse a él es seguir viviendo… siendo valientes y dejar que poco a poco las aguas vuelven a su cauce. Después de pasar una mala racha, se aprecian mucho más las cosas bonitas de la vida, que afortunadamente son muchas, así que cuando tengáis oportunidad, no os olvidéis de disfrutar de todo lo bueno que tenemos alrededor!


El dolor tiene diferentes sistemas de medida, y es que cada uno tiene el suyo que va variando con el paso de los años. Hasta los 5 años debería estar prohibido sentir cualquier tipo de dolor, excepto los gases y los raspones de las rodillas o los codos por querer correr antes de saber andar.
De los 5 a los 10 años te duele, en el alma o en el orgullo, salirte de los márgenes del dibujo y que “la señorita” no te ponga un bien; perder a las chapas o al baloncesto, que tus compañeros se rían en clase porque te pesa el culo y no puedes subir la cuerda en gimnasia…Estos momentos que ninguno podemos olvidar y que nos sirvieron para intentar superarnos día a día. Pero aún no lo catalogaría como dolor.
Esto sería así en una infancia normal. Lo que ocurre es que por desgracia hay situaciones en que la vida te tiene guardadas algunas sorpresas desagradables. En mi caso, cuando tenía 6 años, la vida me enseñó qué era el dolor. Ha pasado mucho tiempo ya, pero la sensación de vacío intensa, acompañada de desconsuelo y soledad no se olvidan. Por suerte con 6 años todo se te pasa cuando te llevan al video-club (ya he dicho que fue hace mucho tiempo) y te dejan elegir la película que quieras y sentarte en el sillón de tu abuelo para verla. Para los curiosos, elegí La Bella durmiente, mi clásico favorito de Disney.
Por lo demás puedo decir que mi infancia fue plenamente feliz. Y que la mayoría de las angustias vitales que he vivido después han sido cosas de la adolescencia. Desengaños o desilusiones que antes pensaba que eran el fin del mundo pero ahora incluso me río. Otras son el curso natural de la vida, y que supongo que todos habéis sufrido en alguna ocasión.
Pero algo que me angustia ahora, que me causa un dolor, una punzada en el estómago, es sentirme parte de “La generación perdida”. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo pueden decir tan alegremente que somos una generación perdida? Primero porque nos hemos pasado media vida estudiando para buscarnos un futuro prometido, y segundo porque el esfuerzo debe tener una recompensa, no? Y ya no sólo por nosotros, por nuestras familias que han sufrido con nosotros todos los años de carrera, por el esfuerzo económico de costearnos la educación, porque ellos también se merecen la recompensa de ver que con ayuda de su esfuerzo tenemos un futuro. Un futuro lleno de alegrías de nuestras alegrías.
Yo siento pena, impotencia, rabia de que haya unos cuantos que se creen con derecho de manejarnos con la excusa de que es por nuestro bien. Unos cuantos que dicen que es un “motivo de optimismo” que los jóvenes emigren… ¿Pero es que no miran a su alrededor? si miro a mí alrededor la situación es aún más dolorosa. Paro, desahucios, hambre, frio, emigración, desamparo, desesperanza, desconfianza…
Hace unos días escuché a un chico, treintañero, que decía que su único activo es no poseer nada, ni hipoteca, ni coche, ni casa, ni familiares a su cargo, ni trabajo... Y él, como nosotras sintió la necesidad de expresarse para que la gente viera cómo se sentía. Este chico, Javier López Menacho, ha escrito un libro Yo precario donde de forma satírica cuenta cómo ha ido abriéndose camino en la vida laboral. Porque al mal tiempo sólo nos queda poner buena cara.
Yo con 30 años me siento un poco como él. Y lo peor de todo es que sin ver el fin a esta situación precaria, ya me voy acostumbrando a ella. Esto es lo que más me duele y más me asusta. Pero sé que con ayuda de la familia, de la pareja, de los amigos, de la gente luchadora que está en la calle defendiendo nuestros derechos, y de la buena voluntad un día podremos decir a todos los que nos han llamado Generación perdida se equivocaron, y que gracias a nosotros cobrarán sus pensiones.
A mí, como a La Bella Durmiente, me gustaría despertar un día y que un príncipe azul hubiese acabado con estos días grises, pero como esto va a ser complicado, hagamos como en Monstruos S.A y que las sonrisas sean nuestra energía.


Dolor…que palabra más fea… (ya lo siento por las “Dolores”, que mala leche tuvieron sus padres…). El dolor físico todos lo conocemos, creo que desde el mismísimo día en que nacemos, luego dicen que como se nos olvida…; y supongo que es así, no me acuerdo de nacer, ni de los agujeros en las orejas a los pocos días, ni del de los dientes al salir, ni siquiera de aquella vez en que vino una ola y me lanzó contra las rocas y me corte enterita, tenía heridas y sangre por todo el cuerpo, y aunque tengo la imagen muy clara en mi cabeza, y la idea de dolor y escozor, el dolor de aquel preciso momento…no soy capaz de sentirlo, y menos mal!

Pero hay otro dolor, el importante, el de verdad, ese cuyas heridas no ve el ojo humano, pero que son las peores, a veces llegan a matar igual o más que las físicas. Este dolor es como un túnel profundo que te deja el cuerpo medio vacío por dentro. A veces quema, a ratos te deja helada, y te punza el corazón. Te crea una angustia, una desazón, una ansiedad…, y es capaz de quitarte las ganas hasta de lo mejor. Para éste no hay medicina cada 8h durante 4 días y arreglado…

Cuando eres aún bien pequeña, ya empiezas a familiarizarte con él, probablemente en aquella época fuera consecuencia de enfados con amigas y alguna que otra mofa sufrida en el colegio… y aunque ahora mismo lo relativizas y puede que hasta te llegues a reír de ello, en aquel preciso instante fue lo peor del mundo.

Pasan los años y te das cuenta de que con la edad, cambian los motivos pero aumentan las circunstancias por las que sufres este proceso, y al contrario de lo que cabría esperar, con el paso de los años y las experiencias, no aprendes. Se te van acumulando en un fondo, que probablemente te sirva para saber afrontar algo mejor los nuevos golpes venideros, pero aún así, no los vas a lograr evitar. A su vez crean un peso, que cuesta mucho arrastrar por la vida, aunque intentemos con todas nuestras fuerzas vivir a tope los buenos momentos, empezar cada día con total optimismo y con ganas de comernos el mundo, aunque repasemos mentalmente todo lo que sí tenemos que merezca la pena y nos haga felices.
… Y la sensación que yo tengo ahora, es que todos esos episodios, no se olvidan, se acumulan en algún lugar del alma, cuanto más tiempo pasa, más recóndito es el lugar, pero si se desencadenan las circunstancias pertinentes, vuelven rapidísimamente a revivirse tal cual, con todo lujo de detalles y sensaciones, aunque solo sea por unos instantes, y entonces el fatigoso trabajo de volver a mandarlo lejos de nuevo, tiene que volver a empezar.

Cierto es que los dolores no siempre nos los provocan “agentes externos”, de lo más duro es el sentimiento de fallarte a ti mismo y de los más difíciles de sobrellevar, porque no puedes dejar de verte, ni de hablarte, ni de llamarte, ni de sentirte… ni puedes echarle la culpa a otro, ni intentar engañarte un poquito…

Claro está, que no todas las personas tienen la misma tolerancia al dolor del alma (del mismo modo que varía la tolerancia al dolor físico); yo creo que es que “soy muy sentida” y entonces allá voy yo arrastrando un poco de todo, unas veces lo llevo mejor, otras peor…

Puede que sea culpa mía, o más bien defecto de mi “yo” que ciertas cosas me duelan, pero también creo que la mayoría de las veces, incluso la gente que nos quiere y que tenemos a nuestro alrededor se vuelve demasiado egoísta, quizá por eso de que la confianza da asco, y nos acaban haciendo mucho daño, porque no se ponen en nuestro lugar para intentar entendernos, porque dejan de tener tiempo para nosotros, porque no aprecian lo que uno puede estar renunciando por agradar a otro, porque nos mienten, y sobre todo porque dejan de sernos leales o incluso llegan a avergonzarse de uno, o porque finalmente nos acaban abandonando… lo más duro de esto, es que es muy posible que nosotros mismos estemos haciendo, hagamos, o hayamos hecho esto a otra persona también, y no lo hayamos sabido ver, ni lo sepamos evitar para la próxima… porque de esto no te vacunas ni a los 10, ni a los 20, ni a los 30…

Hay que aprender a aceptar el dolor, porque lo cierto es que nunca te abandona y la vida siempre lo acrecienta, y es que en el fondo el dolor, duele igual a los 20 que a los 30, lo que pasa es que tenemos más tablas para aguantarlo…si no siempre te quedará irte de compras o de copas ese día para que no sea tan malo, no olvidéis que los 30 son los nuevos 20.

miércoles, 24 de abril de 2013

De jóvenes a medio hacer a madurito interesante


Aún recuerdo cuándo me compré mi primera SuperPOP, venía con una carpeta de Sensación de Vivir y un montón de pegatinas de gente guapa, y sin saberlo, empezó una nueva etapa en mi vida, empecé a ser una teenager 1.0. En la contraportada de la revista venía una foto de un jovencísimo Leonardo DiCaprio, en blanco y negro, con unos morritos… cómo olvidarlo! Y a partir de ahí las hormonas empezaron a florecer. Bueno, no sé qué fue primero, si el alboroto de las hormonas o comprar la SuperPOP, pero el orden de los factores no altera el producto. Y con esto vinieron los granos, los chicos, la vergüenza sin sentido, los secretitos con las amigas, “mamá qué pesada eres!”… Qué os voy a contar que no hayáis sufrido…
Y en este mundo de las revistas adolescentes descubres a actores, cantantes, modelos, deportistas, presentadores… un sinfín de cachas (y no tan cachas) perfectos para forrar carpetas y paredes de la habitación. Y nuestras mejores aliadas siempre eran las revistas, con posters tamaño sábana, fotos y recortables. Mis paredes se dividían entre Dylan de Sensación de Vivir y los TAKE THAT.
Ay! Los Take That… qué de carpetas he forrado con sus fotos… y qué de tardes escuchando sus canciones y aprendiéndome las letras… (el lado positivo es que aprendí mucho inglés, y ni qué decir de baile, que me sabía todos los pasos de sus concierto…). Fueron los Beatles de los 90; Gary, Mark, Jason, Howard y Robbie. Cinco chicos que me acompañaron en mis años mozos. Lo sorprendente es que aún recuerdo las canciones, no tanto los países y capitales del mundo… Y no es que fueran especialmente guapitos, cómo es que nos volvían tan locas? Y cómo es que se separaron? Nos hundieron en una pena… Casi la misma que tenía mi madre cuando quité los posters de la pared de la habitación… Y al disolver el grupo, cada vez salían menos en las revistas, y finalmente fueron sustituidos por otro grupito de cinco chavales, que también cantaban, pero no eran lo mismo… No tenían ese no sé qué.
Y ahora los veo y me pregunto qué no sé qué tenían?? Si eran de lo más normalito…cachas sí, pero normalitos. Ahora donde esté un Daniel Day-Lewis que se quiten los Take That … Con lo guapo y elegante que estaba en la entrega de los Oscar de este año. Madurito sí, con canas sí, actorazo sí, mohicano... y el último...uummm!!! (Cómo diría mi amigo W.A) “o sea, caliente!”.
Con los años no sé si he cambiado de gustos o he mejorado en gustos, lo que sí sé es que como el producto nacional no hay nada. Qué me decís de Miguel Ángel Silvestre? Ese duque, ese duque, eh eh! Que lo mires por donde lo mires… OMG!!! Si es que todas hemos deseado llamarnos Catalina sólo para que él nos susurrara al oído. Y la que me diga lo contrario miente!! Jijiji.



Buff…
Después de leer tus palabras me han venido a la cabeza hombres que ni si quiera me acordaba que existían!
A mi nunca me han gustado los grupos tipo Take that o BSB, aún reconociendo que alguno tenía un revolcón, aunque en aquella no es que vieras en ellos un revolcón. Sino que todo era más místico, era amor de quinceañera…jajajaj Todo lo contrario a lo que puedes pensar ahora cuando ves a Hugo Silva por la Latina…Madre mía como está el amigo…
Quien me gustaba a mi hace 15 años? pues no sé si os acordáis pero me encantaba Jonathan Brandis!! Y no me acordaba que me gustaba un montón, y tampoco me acordaba, que el pobre tuvo muy mal final hace ya 10 años…lo malo de ser niño prodigio.
Me acuerdo que estaba deseando que llegara el lunes en el que salía la SuperPOP) porque salía cada 15 días, y que 15 días más largos!) para ir corriendo al quiosco después de clase para ver cuál era el maravilloso regalo. Qué grande la SuperPOP! La de cosas que hemos aprendido con ella…jajajajaja me parto! Me encantaría leer alguna de aquella época!
¿Quién más me gustaba? pues Brad Pitt, como no… nunca pasará de moda. Lleva 20 años estando tremendísimamente tremendo! Leonardo DiCaprio también me gustaba por aquella época, ya veis soy poco original.
No puede faltar algún actor de la típica de serie de moda, por ejemplo Dylan el de Sensación de Vivir, porque Luke Perry siempre será Dylan.
Y así sin darte cuenta llega un momento que los que salen en las revistas para adolescentes ya no te gustan y te fijas en “hombres. Ves al Duque y te dan ganas de hacerte narco, pero ya le miras con ojos lascivos, ya no es tan místico.


Ya sí que lo que quieres de él es un revolcón…
Aunque yo cuando vi a Derek Shepherd en Anatomía de Grey me enamore para siempre. De él, creo que de todos los que he citado, es el único que como dice la canción, “si me dice ven, lo dejo todo…”
Entonces un día te enteras que existe un tal Justin Bieber y no entiendes cómo a las niñas de 14 les puede gustar, pero si lo piensas su Justin Bieber es nuestro Nick Carter, o cualquiera de ellos. Lo que pasa es que miras las cosas desde otra perspectiva, dentro de nada todos esos niños podrían ser nuestros hijos, y por aquel entonces, me juego lo que queráis que me seguirá poniendo Brad Pitt.





No recuerdo quién fue el primer “chico SuperPOP que me trajo loca... pasé por tantos... y es que tampoco recuerdo cuando tuve mi primer contacto con dicha revista... biblia teeneger por excelencia... Como mis primas eran unos cuántos años mayores que yo, siendo aún muy pequeña ya empecé a “coquetear” con posters, fotos, carpetas y libros forrados, canciones y videoclips, películas y series..., todo un despliegue de medios a mi alcance, a pesar de seguir jugando con muñecas...creo que fui un poco precoz…
Entre muchos de los actores, cantantes, grupos, modelos..., los que aún recuerdo claramente, por tanto supongo que serían los que más me gustasen, son “The New Kids on the Block” (NKOTB), y diréis, quiénes eran esos???
Los NKOTB, fueron un quinteto pop de Boston, cuya actividad musical tuvo lugar entre 1984-1994…y yo, con mis 8 y 9 añitos, tenía los libros de 3º, Y 4º de E.G.B. forraditos con sus fotos, y mi lado correspondiente de pared de la habitación (la otra pared, que pertenecía a mi hermanita, la cual bebía los vientos, y a día de hoy sigue en ello, estaba ocupada por Jon Bon Jovi y su grupo),  con los posters de la susodicha revista… El grupo lo formaban Donnie Wahlberg, Danny Wood, los hermanos Jordan y Jonathan Knight y mi súper-amor-platónico-con-el-que-me-iba-a-casar-algún-día (ya que en aquellos días yo aún era muy joven), el gran Joe McIntyre, madre qué hombre, que cosa más guapa!!- pensaba yo por aquel entonces… Y ahora es donde viene lo gracioso…Buscando las imágenes para mostraroslos, entre toda la información que me encontré, decía que había formado la banda con 13-14 años, es decir que en el 90 por ejemplo, que yo ya tarareaba su famoso “Step by Step”, ellos tenían 20 añitos solamente!!! Menudos hombres…Vamos, que me los cruzaba ahora por la calle y ni me giraba porque son guajes para mí, jejejeje!!!
Ahora os mostraré unas imágenes de ellos en aquella época y ahora en la actualidad…y qué os voy a decir…que desilusión…aquellos eran unos niñatos horteras…y ahora ya están echados a perder, jejejeje!!!
Pasada esta fiebre, creo que decidí pasar de esta clase de grupos…a TAKE THAT nunca los seguí; es que ahora mismo me preguntáis y no conozco ninguna canción de ellos, para eso ya debía de estar Tina como fan absoluta, jejejeje. Lo que sí recuerdo, es ver en el Telediario la noticia de su separación, y montones de niñas con camisetas, cara pintada, banderas, fotos…llorando como si se les acabase el mundo en aquel preciso momento…supongo que las fans de, por ejemplo, Justin Bieber, siguen siendo así hoy en día…pero yo creo que como aquel grupo, pocos triunfaron tanto entre teenegers en la historia del Pop.
Algún tiempo más tarde, me volví a enamorar, pero esta vez de una serie enterita, Beverly Hills, 90210, aquí conocida por Sensación de Vivir (tengo que estar muy agradecida a Telecinco por emitirla en España 10 años o más). Y es que me gustaban todos, así en conjunto, con sus pintas de los 90, y claro, allí volvían a estar en mis libros y en las paredes de nuevo. Yo no sé la de Donuts que me comería, porque te regalaban en ellos pegatinas! Pero el que más me gustaba, era David Silver (Brian Austin Green), eso de que fuese el encargado de poner la música en la radio del instituto y sus ojazos…me tenían… y hoy en día lo veo ahí de padre de familia, junto a Megan Fox…y oye, no importaba cambiarme por ella!
Más tarde, mi corazón empezó a latir aceleradamente por el gran Leonardo Dicaprio. Y es que mira que era guapo, a rabiar, con esa cara de niño bueno…si hasta en ¿A quién ama Gilbert Grape? (que si no la habéis visto no dudéis en hacerlo, porque la película es muy buena y él hace un papelón), en la que interpreta a un chico deficiente, está guapo…(espero que mi comentario no ofenda a nadie, es una belleza diferente…) Pero ya si veías Romeo+Julieta…estabas perdida…y ahora lo ves, y el hombre es guapo, pera ya podía haberse conservado algo mejor; eso sí, sigue haciendo muy buenos papeles que es lo importante!
A estos tres, les fui infiel en múltiples ocasiones, ya se sabe, cosas de la edad, pero eran amoríos esporádicos, en los que pasé por Grant Show, Brad Pitt, Jonnhy Depp, Will Smith, y cómo no, Jared Leto. Seguro que hubo más pero no los recuerdo…
Y ya saliendo de la adolescencia, si es que se supone que lo he hecho, quise ser la musa de Kurt Cobain, pero otra chica llamada Courtney Love se me adelantó, y en 1994 la desdicha se lo llevó antes de que me diese tiempo a conquistarlo, pero él a mi me enamoró (creo que sus canciones tuvieron mucha culpa)!
Y hoy en día, sigue habiendo muchos chicos a los que me encanta admirar durante horas en revistas y donde sea; además de los mencionados por Tina y Lina, yo me daba un homenaje con Joshua Jackson, Chase Crawford, James Lafferty, Andrea Casiraghi, Rafa Nadal, y últimamente tengo que añadir a Quim Gutiérrez, que no sé qué tiene chica pero… y si entramos ya en las canas…creo que la elección de Tina gana sobradamente, pero nos lo podemos turnar, eh? Jejeje
Y es que, definitivamente, para tener un amor platónico con el que fantasear, no hay edad, ni 20, ni 30, ni nada, desde que tengas recuerdos hasta que pierdas la cabeza; probablemente lo que cambie, sean las revistas dónde los contemplemos, y el ya no poner posters en las paredes!! (aunque en alguna caja en el trastero tengo guardadas decenas de ellas, y sus correspondientes posters).


Los miréis por donde los miréis, rubios o morenos, altos o bajos, jóvenes y no tan jóvenes, nacionales e internacionales, estos guapetones nos han vuelto locas en algún momento de la vida; pero siempre teniendo en mente que los 30 son los nuevos 20, y que entre gustos no hay nada escrito.

miércoles, 17 de abril de 2013

¿JUGAMOS?



Juguete…dícese de cualquier artilugio que puede ser utilizado para entretenimiento y divertimento. 
Como tal, casi todo lo que cae en nuestras manos, solemos transformarlo en “juguete”, aunque solo sea por unos minutos…y no seáis mal pensados…o sí, lo dejo a vuestra libre elección (pero yo me estaba imaginando a alguien en la oficina jugando a darle vueltas al boli, mientras atiende una llamada coñazo, o al típico, voy a decir chico pero podría tratarse de una chica perfectamente, que cuando va por la calle no pierde la oportunidad de darle una patadita al balón que se le ha escapado a un grupo de niños que jugaban más allá).  Pero lo que quiero decir es que en realidad, absolutamente toda nuestra vida, cada uno de sus días, jugamos, jugamos y jugamos, lo único que cambia a lo largo de los años, son los escenarios, los compañeros, y los “juguetes”… hoy nos vamos a referir a los juguetes de nuestra infancia, aquellos entrañables y seguramente ya hechos polvo, que aún guardamos no se sabe dónde, por qué, ni para qué, pero que al verlos de nuevo, se nos dibuja una sonrisa como la que teníamos hace muchos años ya…

Sinceramente creo que no fui una niña que tuviese demasiados juguetes. He llegado a esa conclusión por dos motivos. El primero y más importante es que todos mis juguetes eran compartidos con mi hermana, todo era para las dos…por tanto mi parte proporcional en realidad era bastante menor que la de las niñas que yo conocía…pero no me importaba porque lo mejor del mundo mundial era jugar con mi hermana, con qué juguete era lo de menos…de hecho, como buena cabezona que sigue siendo, si no cedía yo con los juguetes a utilizar, se enfadaba y no jugaba, así que ante semejante amenaza y tener que jugar sola, siempre cedía y me quedaba con la muñeca menos agraciada, jejejeje.
El segundo motivo, ha sido que cuando he subido al trastero a buscar mis juguetes para hacer memoria y enseñaros algunos, resulta que no los he encontrado. Entonces le he preguntado a mi madre por ellos (las madres siempre son las que conocen el paradero de estos pobres olvidados porque se han pasado años recogiéndolos y almacenándolos…) y tan alegremente me ha dicho, que “los que haya tienen que estar en las cuatro cajas que están en la pared de la derecha”… y ahí casi me da algo…porque en la pared de la derecha había efectivamente cuatro cajas muy grandes, y algunos que otros telares varios…pero cómo es posible que TODOS mis juguetes de años y años, quepan ahí???!!!! Y entonces claro está, puede ser por dos razones, y no sé cuál es peor, o muy pocos juguetes tenía, o me ha tirado-regalado la mitad en algún momento en que yo no estaba por aquí…indignada estoy!! Ella por supuesto lo niega rotundamente…pero ya sé yo… y ya puestos, le he dicho que entonces es que muy pocos tenía, y me ha contestado que “antes, los juguetes eran muy, muy caros, no como ahora”…y la verdad es que no he podido quitarle la razón porque, cuánto costaba, por ejemplo, una Barbie en el año 1989???? Ni idea…
Aún así y a pesar de mis quejas, tuve o tuvimos, Barbies, unas cuantas, con tropecientos vestidos y zapatos, y cocina, coche…; Chabel con mellizos; Sindy, con una casa-maletín súper chuli (a todas ellas, mi hermana con sus dotes de peluquera, las fue dejando echas unos cristos…); Barriguitas como seis, y además con la bañera, la cuna, el kiosko, la cocina…; Pin y Pon, con su casa-maletín, que rompimos el mismo día que nos lo regalaron, y el circo, que tenía música y luces y se movía…una pasada!; la Nena Melena, que madre mía la de peinados que le pudimos hacer… además por fin era una muñeca negra, que me encantaban y siempre me decían que no las encontraban…; la Compi-crece-caritas, que era más alta que nosotras si se descuidan…; Polly pockets y mucho más que no me acordaré…
Además estaban los juegos de mesa típicos, el Intelec, 4 en Raya, Hundir la Flota, Cifras y Letras, Pictionary, Trivial, Monopoly, Hotel… pero a estos ya jugaba siendo algo más mayor; también pasamos muchas horas haciendo puzzles, al principio muy simples, y poco a poco aumentando el número de piezas, hasta el día de hoy que seguimos en ello.
Pero de mis juguetes, el más de lo más, era mi Baby Feber, ay madre, que lo cuidaba yo y lo quería como si fuese mi bebé de verdad y me fuese la vida en ello…!!! Y es que era un hijo muy deseado porque, desde que se lo pedí a los reyes, hasta que me lo trajeron pasaron 2 AÑOS!!! (a día de hoy, les sigo preguntando a los “reyes” el por qué de la demora, y no saben qué contestarme que les excuse…) Aquí os lo enseño tal cual el mío, bueno en realidad era niña y se llamaba Iria, con la silla, mochila y ropa tal cual; también creo que es mi preferido porque no lo tuve que compartir, era solo mío, mi tesoro…a mi hermana le regalaron otro, y he de decir que ella no cuidaba mucho al pobre Fernando y a veces su tía se tenía que hacer cargo de él también, jejejeje.
Y otro artilugio que cayó en nuestras manos hasta que literalmente un día explotó, de tantas horas como jugamos, fue la GameBoy, primera y única consola que he tenido y que por supuesto como era para las dos, provocó mil y una guerras en casa…
Con todo esto, la sensación que tengo, y los recuerdos que me vienen a la cabeza, es que me lo pasé muy, muy bien jugando cada día de aquellos años…aunque algún berrinche también tuve por supuesto…y es el día de hoy, en que algún niño o niña está jugando con algo y yo me quedo como boba mirándole y queriendo cogérselo, jejejeje.

Ay los juguetes…qué recuerdos tan bonitos…cómo olvidar esos días de reyes en los que te levantabas como loca de la cama a las 7 de la mañana, para ver si te habían traído lo que tu habías pedido. Afortunadamente, casi siempre acertaban…porqué será…jejeje
Si tuviera que hablar de mis juguetes favoritos, tendría que empezar por mis dos muñecas favoritas, que aún tengo y que siempre tendré, porque son más que dos muñecas.
No se si os acordareis, de una quizás más que de la otra.
La primera se llamaba Bebe Solito, vaya nombre tan dramático para un muñeco, lo sé, pero se llamaba así….
Podéis ver cuál era su caja original, me acuerdo perfectamente del día que me lo regalaron. Era por mi cumpleaños, y como me lo mandaban de San Sebastián, tardó unos días en llegar, pero mereció la pena!
Mi segundo muñeco favorito es el Baby Feber.
Este sí que me lo trajeron los reyes, y ese año fue el muñeco de moda. El siguiente año la muñeca estrella fue Bea Bea me gatea me gatea, esta aprendido a andar…pero esas navidades a mi me trajeron Arantxa YoYo….
Pero si tenemos que hablar de mi juguete más favorito es el Super 8 Cinexin!! Os acordáis de él??
Como molaba proyectar sus películas mudas en la pared del pasillo. Yo la verdad es que me he pasado horas y horas viendo las películas de Popeye y Mickey Mouse! La verdad es que era pura tecnología por aquel entonces…
Y no me puedo olvidar en este post de mis queridos Pin y Pon!! Pero los de antes, no los de ahora, que esos no son ni Pin y Pon ni nada. Me encantaba la casita, esa que la abrías y salían 3 pisos llenos de dibujos donde colocar los muebles. Qué pasada de casa!
Espero que estas imagines os hayan traído los mismos buenos recuerdos que a mi. Yo hoy he tenido un mal día, pero al ver todos estos recuerdos, me ha venido una sonrisa enorme a la cara.

Haciendo un poco de memoria me doy cuenta de la cantidad de juguetes que he tenido. Un oso de peluche amarillo que era más grande que yo cuando me lo regalaron, un bebé mitad tela- mitad goma, Fernandito se llamaba. Un triciclo con forma de mariquita, Chabel y toda su familia, incluidos Melli y Zos y todos los accesorios (sofá- cama, enfermería, bicicleta tándem, discoteca móvil…). Nenuco con sus ricitos… y todo esto sin contar con los juegos de mesa (Conecta, Cifras y Letras, Diseña la moda, Scatergories…). Aunque con esos jugaba menos…
Pero desde el primer oso de peluche, que se quedó sin nariz de tanto mordisquearlo, o Fernandito hasta hoy, creo que mis juguetes más “desgastados” son mis Nancys. Horas y horas cambiándolas de modelitos o peinándolas. La primera que me regalaron fue la Nancy negrita, después la Nancy gimnasta, que tenía las piernas articuladas y finalmente la Nancy Blancanieves, que venía acompañada de los 7 enanitos. Con ellas aprendí que hay que ir siempre vestida para la ocasión… jiji! Y es que mis Nancys no son unas muñecas cualquiera, tenían su propio armario (hecho a medida), y modista particular. Mi abuela en sus ratos libres me hacía algunos vestidos como el verde de fiesta y el abrigo de piel, de unos recortes de otro abrigo. Yo también les hice alguna que otra falda y pantalón corto, pero eso no se puede enseñar que aún era costurera amateur. También con las Nancys aprendí peluquería: coletas, trenzas…
Cuando llegaba el verano, en un rinconcito del salón de casa montaba el mini apartamento. Colocaba el armario de las muñecas los cojines que hacían de cama, el perrito de peluche que era su mascota… todo lo que se me ocurriera que tuviera a mano. Y allí me pasaba toda la tarde. Por la mañana no, porque era tiempo de piscina.
A lo mejor pensáis que la Nancy no era una muñeca muy popular en mi generación, que eran más comunes las Barbies, el Nenuco o el BabyFeber, o incluso la Rosaura que era más alta que nosotras y que andaba y hablaba. Pero al pasar parte de mi más pequeña infancia con mis tías descubrí otros juguetes que llegaron a apasionarme.
Y no sólo hablo de las Nancys, porque las fichas de Lego son una afición que a día de hoy mantengo. Y no veáis lo que han cambiado. De fichas de 2, de 4 o de 6, hemos pasado a múltiples formas con resultado impresionantes, de colección.
Lego es el resultado de la evolución de un juguete en algo impresionante. Por desgracia no ocurre lo mismo con todos los juguetes. Es el caso de mis queridas Nancys, o Chabel y ya ni hablemos de las adorables Barriguitas. ¿Qué ha pasado con las barriguitas? ¿Quién ha sido el culpable de su transformación?  ºoº  ¿Y por qué los Pin y Pon ahora son gigantes? ¿Dónde quedaron los muñecos de carita dulce? Ahora sólo hay muñecas con los labios como los de Carmen de Mairena, o con el pelo fucsia… qué despropósito!
Menos mal que yo aún conservo la mayoría de mis juguetes, para esos momentos en los que quiera rememorar mi infancia, incluso el Twistter aunque creo que ya no tengo elasticidad suficiente para jugar sin sufrir de agujetas los días posteriores… Sí, ya sé que el juego es de 0 a 99 años… y que hay múltiples versiones en función de la edad y bla, bla, bla… pero las agujetas son parte de la diversión, no? En cualquier caso, las risas están aseguradas. Porque “jugar” es un verbo que no puede pasar de moda.

Y es que jugando hemos aprendido casi todo de la manera más feliz, así que la idea debe ser, el intentar ir por la vida “jugando” y aprendiendo, sin importarnos ni los 30, ni los 20…como si fuésemos niños siempre!! (Pero sin olvidar que los 30 son los nuevos 20!!)

miércoles, 10 de abril de 2013

En busca de la Felicidad



El otro día leí en un tweet de @muyinteresante Diez Grandes Frases Sobre Qué Es La Felicidad (Y Cómo Alcanzarla). Y piqué. Pensando en que encontraría algún truquillo que me ayudase en mi búsqueda constante de la felicidad, entré a leer el artículo. Lo que en realidad encontré fue una serie de reflexiones de grandes pensadores, sin más. Pero en la búsqueda de la felicidad no puedes descartar nada, porque de todo puede sacar algo positivo así que aquí os dejo las tres que más me gustaron:

"La felicidad frecuentemente se cuela por una puerta que no sabías que estaba abierta." John Barrymore.
 
"La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante.” Antonio Gala.

"La felicidad es sencillamente buena salud y mala memoria." Albert Schweitzer.


Estas frases pueden darnos pistas de cómo buscar la felicidad. Pero como no me quedé del todo convencida rebusqué un poco más en internet (fuente inagotable de conocimientos y desconocimiento) y encontré un anuncio de Mr. Wonderful (@mrwonderful_) diciendo que estaban preparando un libro muy molón. Hasta la fecha esperando por su libro y ya por fin está en mi poder!!!! Y viendo una de sus láminas con consejos para ser más felices: “hay que hacerle un poco más de caso al corazón, igual no es muy listo pero es majete” podemos deducir que no hay que guiarse sólo por pensadores reconocidos, si no reconocer las grandes reflexiones de quienes nos conocen mejor.
Mr. Wonderful reúne consejos de madre, de amigo, de hermano, de pareja… Ha conseguido plasmar el sentido común con un arte especial y por eso nos gusta tanto. Así que desde hoy intentaré poner en práctica una por una sus Cosas no aburridas para ser la mar de feliz. Y como las cosas buenas hay que compartirlas con los que más queremos, yo os recomiendo echar un ojo a este libro.

 

Me encanta ese libro! Pero si hasta la portada te trasmite alegría! Espero que lo disfrutes y mucho... Ah! y que me busques otra frase que no tenga que ver con una pera... jeje
La felicidad…como decía la canción, que bonito nombre tienes. Todos queremos ser felices, aunque según creces la felicidad cuesta más, o al menos eso parece.
Con 5 años eras feliz sólo con escuchar el la la la la la de Barrio Sésamo, luego todo se va complicando y nuestra felicidad depende de si alguien especial nos mira, y una vez te vuelves más adulto los factores se hacen más complejos. O al menos eso pensamos.
La verdad es que este es un tema en el que he pensado mucho.
Según la RAE la felicidad es el estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. Vamos que nos lleva a pensar que es algo totalmente material, así que seguí buscando una definición mejor. Y un día inesperadamente escuche a Emilio Duró y me pareció que su definición era mucho más acertada. La felicidad no viene de conseguir algo, sino de tener motivos para conseguirlo. Futbolísticamente, podría decirse que no es ganar sino cómo se gana.
Él dice que el mayor problema de la gente de hoy viene porque nos levantamos sin ilusión, sin pasión.
Si algo no te apasiona no lo hagas, hay que seguir al corazón, que como nos cuenta Tina, es un tío muy majete.
Tenemos que tener claro que la felicidad depende de nosotros, es actitud, es imposible levantarse cantando y riendo y no ser más feliz.
Además el ser humano es el único animal con capacidad para joderse la vida, y el único que solo con pensar algo lo sufre de igual modo que si lo hubiera vivido.
Tu mente atrae lo que piensas, así que cuidado con lo que pensáis. Si tienes un problema tienes que preguntarte porqué te pasa y qué aprendes, no hacerte la victima. Hay que mirar hacia atrás para entender las cosas.
Tenemos que recordar que la vida es para celebrarla y que el tiempo que estamos aquí tenemos que intentar pasarlo lo mejor posible, aunque a veces cueste.
El mundo está en manos de aquellos que tienen coraje de soñar y de correr riesgos.
Así que no lo olvidéis, VOLVED A SOÑAR!
Si tenéis un rato, podéis ver a Emilio Duró en youtube. Seguro que os hace pasar un rato agradable.



…Y qué digo yo ahora que no hayáis dicho vosotras ya… Se supone que venimos a este mundo con la misión de encontrar nuestro camino de la felicidad, pero nadie nos aclara cómo, y es que en realidad cada uno tiene que buscar y “trabajar” su felicidad…y es muy cansado. Tanto, que la mayoría de los días y ante la mayoría de los problemas e insatisfacciones que se nos presentan, lo único que nos pide el cuerpo es mandarlo todo a la mierda y desaparecer…y quién me diga que no…me está mintiendo un poquillo…
A lo largo de nuestra corta vida (como mucho 30 añitos) ya nos hemos llevado unos cuantos hostiazos, mogollón de berrinches, y un par de buenas decepciones, amén de las consiguientes roturas o descuartizamientos del corazón, y algún tsunami completo de cambio de vida, y a pesar de todo, ahí seguimos, vivit@s y coleando. Y esto se debe a que, como animales que somos, nuestro instinto de supervivencia nos empuja a seguir, y a dejar atrás lo malo que nos haya pasado. Hay que tener la esperanza de que algo bueno, qué quizá nunca nos habíamos planteado en nuestras vidas, llegará y nos ocupará ese vacío, miedo, insatisfacción, frustración o lo que sea que tengamos, y que en ciertos momentos, no nos deje sonreír como deberíamos hacerlo, es decir, a todas horas! La felicidad se puede equiparar al equilibrio…pero incluso a veces, cuando ya lo hemos alcanzado, yo creo que hasta nosotros mismos lo hacemos saltar por los aires para no aburrirnos, porque ser siempre feliz también debe ser aburrido, digo yo. ¿Cómo sabes qué es ser o estar feliz, sino sabes qué es la tristeza?
Hay veces que la ausencia de felicidad es tan grande, tan profunda, que al final es una enfermedad, y entonces, en serio lo digo, se necesita ayuda profesional. Pero para no llegar a ese extremo, tendremos que procurar buscar felicidad en los pequeños detalles; que si para comernos la cabeza con los problemas lo sabemos hacer de maravilla, para todo lo contrario, tendremos que aprender a hacerlo mucho mejor, y como dice Lina, levantarnos motivados todos los días! Y como me dice Tina, miedo fuera!
Y otra verdad absoluta respecto al tema de la felicidad, es que la soledad es su peor enemigo. Con cualquier desavenencia se lidia mucho mejor, si tienes en quién apoyarte, familia, amigos, pareja, tu perro…y gente con la que poder desahogarte, que las penas compartidas, son menos penas. Y es que, una de las cosas que te puede hacer sentir más feliz o lo suficiente como para seguir por la vida a gusto, es saber que formas parte de algo (llámale “x”)!
Y si para alcanzar la felicidad es mejor el apoyo, para disfrutarla cuando se cree que se tiene es aún más!!! Nadie celebra nada él sólo (o sí, de todo hay, pero es raro, raro…) Aunque cierto es también, que a veces no podemos tener esa compañía, y entonces hay que obligarse, incluso estando solos y con toda la desidia del mundo, a hacer planes y salir y buscar algo que nos motive, aunque encontrar así cierta felicidad, es aún más difícil…
Y yo creo que éste es el fin de este blog. Dar felicidad, apoyo, desahogo…primero a nosotras, que buscando algo de eso nos pusimos a escribir, dibujar y demás…y luego para tod@s los que estáis “al otro lado”, para que lo leáis y os riáis de nosotras, con nosotras, os indignéis, nos critiquéis, nos alabéis, nos obviéis… y somos muy afortunados  por poder vivir en esta era 2.0 y tener estas herramientas al servicio de nuestra felicidad!!!
Yo no he leído aún el libro que nos ha descubierto Tina, pero será mi próxima adquisición en el Día del Libro (23 de abril para los despistados…), si lo encuentro claro… y prometo ser un par de horas muy feliz mientras lo leo, jejeje y luego espero que más!

Intentemos que nuestra vida esté llena de momentos felices. Si somos capaces de buscar esos momentos aún en situaciones que no nos gusten demasiado, la vida tendrá otro sentido para nosotros. Ya sabéis que uno de nuestros sentidos de la vida es demostrar que los 30 son los nuevos 20!!